Hace un par de semanas un cliente me llamo para decirme que quería hacer unas fotos de su local para la página Web que está haciendo. En concreto su pregunta venía porque el fotógrafo profesional que había contratado, al llegar al sitio en cuestión, había sacado “su cámara de esas sin pantalla atrás”.

Esto, a mi cliente, además de angustiarle profundamente por el posible resultado del trabajo encargado, le hizo sentir, curiosamente, cierto desconcierto y sensación de “estafa”.

Nada más lejos de la verdad, como bien le explicó el fotógrafo. Pero aun así, recurrió a alguien de su confianza para que lo tranquilizara…

Para los que trabajamos en el ámbito de la imagen, la fotografía tradicional ha adquirido, no ya en su resultado, sino en su proceso de elaboración, la calidad de arte debido al poco tiempo que tenemos (o si vives en alguna parte de Europa, por el poco espacio de los apartamentos para montar un tradicional “cuarto oscuro...”) pero bien en cierto que personalmente, y aunque ya no lo haga a menudo, seguiré diciendo hasta siempre que no hay nada en este mundo como la emoción de ver cómo aparece poco a poco la imagen en el papel sumergido en el revelador.

Nada, Bresson , que estás desactualizado………quién lo diría…..

Con referencia a esta reflexión, he encontrado este artículo en uno de los weblog de fotografía (en español) que visito diariamente: FDlog . El Post no es nuevo, pero al fin he tenido tiempo de leerlo completo. Escrito con el dominio de quien sabe de fotografía y con el mimo de quien ama la fotografía, me parece un buen referente a la hora de hablar sobre las diferencias entre fotografía tradicional y fotografía digital.
Que lo disfruten.